Es cierto que en esta ocasión la suerte estuvo de nuestra parte, ya que aunque el sol no se dejó ver por ninguna parte, tampoco lo hizo la lluvia.
He de decir que la escena me recordaba enormemente a las típicas películas de miedo que se desarrollan en los bosques encantados, en los que la niebla se cuela entre los gigantescos árboles. ¿No os parece?
Espero que os hayan gustado las fotografías y nos vemos en la próxima entrada.
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